
Domótica hotelera: plan de implantación por fases
La domótica hotelera puede reducir entre un 15 % y un 40 % el consumo energético de un establecimiento.
El rango es amplio porque el resultado depende de tres variables: estado de la instalación, nivel de ocupación y capacidad del sistema para actuar sobre climatización e iluminación en tiempo real.
El error más caro es comprar dispositivos antes de definir la arquitectura. Un hotel puede instalar sensores inteligentes, cerraduras electrónicas y termostatos conectados. Si esos equipos no comparten datos con el PMS, el BMS o el sistema de mantenimiento, la inversión queda fragmentada. Hay tecnología. No hay control operativo.
El plan de implantación debe seguir una secuencia. Primero se mide. Después se diseña. Luego se integra. Por último se escala.
La domótica no empieza con un sensor. Empieza con una decisión sobre qué consumo, qué proceso y qué dato se quieren controlar.
1. Auditoría técnica: medir antes de automatizar
La primera fase no consiste en elegir un proveedor. Consiste en localizar las pérdidas.
Un hotel consume energía de forma irregular. Una habitación ocupada no tiene el mismo patrón que una habitación vacía. Un pasillo no necesita la misma iluminación a las tres de la tarde que a las tres de la madrugada. Una sala de reuniones puede permanecer climatizada durante horas sin actividad. El problema no es solo el volumen de consumo. Es la falta de relación entre consumo y uso real.
La auditoría debe combinar datos energéticos, información operativa y estado de las instalaciones.
Qué debe incluir el diagnóstico
- Histórico de consumo eléctrico y térmico. Conviene separar, como mínimo, climatización, iluminación, agua caliente sanitaria y zonas comunes. Una factura global no permite decidir qué automatizar.
- Mapa de equipos. Calderas, enfriadoras, unidades de tratamiento de aire, fan coils, termostatos, cuadros eléctricos, luminarias y sistemas de control existentes.
- Distribución del edificio. Habitaciones, pasillos, vestíbulos, restaurantes, salones, spa, zonas de servicio y espacios exteriores tienen patrones de uso diferentes.
- Datos de ocupación. El PMS debe aportar reservas, entradas, salidas, cambios de habitación y previsión de ocupación. Sin esta información, la climatización funciona con reglas demasiado generales.
- Estado de la red. La automatización necesita comunicaciones estables. Hay que revisar cableado, cobertura, armarios de comunicaciones, segmentación y acceso remoto.
- Limitaciones de obra. En un edificio existente, instalar cableado puede elevar el coste y ampliar los plazos. Una solución inalámbrica puede reducir la intervención, pero introduce otras exigencias de batería, cobertura y mantenimiento.
- Proceso del personal. El equipo de recepción, mantenimiento y pisos debe poder operar el sistema. Si la interfaz complica una tarea básica, la fricción se convierte en coste.
El resultado debe ser un inventario accionable. No basta con enumerar equipos. Cada elemento debe quedar asociado a una función, un protocolo, un responsable y una posible mejora.
Por ejemplo:
| Elemento | Dato necesario | Acción posible | Indicador de control |
|---|---|---|---|
| Climatización de habitación | Ocupación y temperatura | Ajustar consigna cuando no hay huésped | Consumo por habitación ocupada |
| Iluminación de pasillo | Presencia y franja horaria | Reducir intensidad o apagar por zonas | Horas de funcionamiento |
| Fan coil | Estado, temperatura y alarmas | Detectar anomalías antes de una avería | Incidencias por unidad |
| Acceso a habitación | Entrada, salida y permisos | Activar escenarios de bienvenida y salida | Tiempo de respuesta y accesos fallidos |
| Sala de reuniones | Reserva y presencia | Climatizar solo durante el uso | Consumo por evento |
Esta tabla es el punto de partida para priorizar. El hotel no necesita automatizarlo todo. Necesita automatizar primero lo que tenga impacto medible y baja complejidad de despliegue.
La línea base evita decisiones subjetivas
Antes de instalar sistemas domóticos para alojamientos turísticos, hay que fijar una línea base. Puede expresarse mediante indicadores como:
- kilovatios hora por habitación ocupada;
- kilovatios hora por estancia;
- consumo energético por metro cuadrado;
- consumo de climatización por habitación disponible;
- incidencias de mantenimiento por equipo;
- tiempo medio de resolución;
- porcentaje de habitaciones con climatización activa sin ocupación.
La métrica debe poder compararse antes y después. Si solo se observa la factura mensual, se mezclan temperatura exterior, ocupación, tarifas y cambios de operación. El análisis pierde precisión.
Una auditoría útil también separa el potencial técnico del potencial económico. Una medida puede ahorrar energía y no ser prioritaria si exige una obra costosa. Otra puede ofrecer un ahorro menor, pero recuperar la inversión en menos tiempo y generar datos para fases posteriores.
2. Arquitectura GRMS/BMS: elegir una base que pueda escalar
La automatización de habitaciones de hotel suele apoyarse en dos capas.
El GRMS gestiona la habitación. Controla climatización, iluminación, persianas, presencia, estados de puerta y escenarios de ocupación. El BMS supervisa el edificio. Integra instalaciones generales, alarmas, cuadros, producción térmica, ventilación y consumos.
Ambos sistemas deben comunicarse. Si el GRMS trabaja aislado del BMS, el hotel pierde una visión global. Si el BMS no recibe información fiable de las habitaciones, la gestión energética queda basada en estimaciones.
La arquitectura debe definirse antes de comparar presupuestos. El precio de cada dispositivo es secundario frente al coste de una integración deficiente.
Protocolos: la decisión que condiciona el futuro
En proyectos de automatización hotelera aparecen protocolos como KNX, BACnet, Modbus y DALI. No cumplen exactamente la misma función.
- KNX se utiliza con frecuencia para automatización de edificios y control de iluminación, persianas y climatización.
- BACnet está orientado a la comunicación entre sistemas de gestión de edificios y equipos de climatización.
- Modbus permite intercambiar datos con numerosos equipos industriales y contadores, aunque requiere definir bien registros y pasarelas.
- DALI se emplea principalmente en control de iluminación.
La selección no debe hacerse por tendencia. Debe responder a cinco preguntas:
1. ¿Qué equipos existentes deben integrarse?
2. ¿Qué datos deben circular entre habitaciones, zonas comunes y sistema central?
3. ¿Qué nivel de control necesita mantenimiento?
4. ¿Qué fabricantes pueden sustituirse sin rehacer toda la instalación?
5. ¿Qué coste tendrá ampliar el sistema dentro de tres o cinco años?
Una arquitectura cerrada puede simplificar la instalación inicial. También puede aumentar la dependencia del proveedor. Una arquitectura basada en protocolos reconocidos suele facilitar la interoperabilidad, pero requiere más trabajo de diseño y puesta en marcha.
El presupuesto debe incluir la capa de integración. No solo sensores, actuadores y controladores. También licencias, pasarelas, programación, cuadros, comunicaciones, pruebas, documentación y formación.
El coste real de la domótica no está en instalar el equipo. Está en conseguir que todos los equipos trabajen con la misma lógica operativa.
Sensores: menos unidades, mejor ubicadas
Instalar sensores inteligentes para hoteles no significa cubrir cada superficie con dispositivos. Significa capturar los datos que activan una decisión.
En una habitación, la combinación habitual puede incluir:
- sensor de presencia;
- contacto de puerta o balcón;
- medición de temperatura;
- control de iluminación;
- lectura de estado del termostato;
- sensor de ocupación de cama o de zona, cuando el caso lo justifique;
- monitorización de consumo, si la arquitectura lo permite.
La ubicación es crítica. Un sensor mal colocado puede detectar movimiento de una cortina, una corriente de aire o el paso por una zona que no representa ocupación real. El sistema toma entonces decisiones erróneas: mantiene la climatización activa, apaga una luz durante el uso o genera falsas alarmas.
La calidad del dato es más relevante que el número de dispositivos. Cada sensor debe tener una función concreta y una frecuencia de lectura coherente con esa función.
Ciberseguridad: el sistema de control también es una superficie de ataque
La domótica conecta habitaciones, equipos técnicos, redes y plataformas de gestión. Eso amplía la superficie digital del hotel.
La arquitectura debe separar, al menos, la red corporativa, la red de invitados y la red de control. También debe contemplar:
- credenciales individuales para administradores y mantenedores;
- permisos por rol;
- registro de accesos y cambios;
- actualización de firmware;
- copias de seguridad de la programación;
- acceso remoto limitado y supervisado;
- procedimiento de recuperación ante caída de comunicaciones.
La ciberseguridad no se resuelve con una contraseña inicial modificada. Forma parte del diseño operativo. Un proveedor que puede entrar en el sistema sin trazabilidad crea un riesgo difícil de medir y fácil de ignorar hasta que aparece una incidencia.
3. Despliegue por fases: empezar donde el ROI sea visible
Un proyecto de domótica hotelera plan de implantación debe dividirse en fases con objetivos medibles. La secuencia reduce el riesgo técnico y permite corregir errores antes de ampliar el sistema.
Fase 1. Piloto controlado
El piloto debe incluir una muestra representativa. No conviene elegir solo las habitaciones más nuevas ni concentrarlo en una única planta si el edificio tiene orientaciones y equipos diferentes.
Una muestra razonable puede combinar:
- habitaciones con distintas orientaciones;
- estancias de diferentes tamaños;
- equipos de climatización no idénticos;
- zonas con distinta exposición solar;
- habitaciones próximas a ascensores o pasillos;
- una zona común con patrón de uso variable.
El piloto debe medir una situación anterior y otra posterior. También debe registrar incidencias. El ahorro energético no compensa un aumento de llamadas a recepción, fallos de acceso o quejas por temperatura.
Los indicadores de esta fase pueden ser:
- consumo de climatización por habitación ocupada;
- tiempo necesario para resolver una incidencia;
- número de intervenciones manuales;
- porcentaje de escenarios ejecutados correctamente;
- habitaciones que mantienen climatización activa sin ocupación;
- errores de comunicación entre GRMS, PMS y BMS.
El piloto no es una demostración comercial. Es una prueba de operación.
Fase 2. Control climático
La climatización suele ser el primer bloque con capacidad clara de ahorro. Los sistemas pueden ajustar el funcionamiento según presencia, temperatura, apertura de ventana, estado de la habitación y previsión de llegada.
El objetivo no es apagar sin criterio. Es evitar funcionamiento innecesario y aplicar consignas coherentes.
Los escenarios habituales son:
- Habitación vacía: consigna de ahorro y reducción de cargas no esenciales.
- Preparación de llegada: activación de la climatización antes del check-in, según el tiempo definido por el hotel.
- Habitación ocupada: mantenimiento de una consigna dentro del rango operativo establecido.
- Ventana abierta: reducción o suspensión temporal de la climatización.
- Salida registrada: retorno al modo de bajo consumo.
- Incidencia técnica: aviso al mantenimiento y bloqueo de órdenes contradictorias.
La integración con el PMS permite activar automáticamente escenarios de preclimatización y bienvenida cuando se registra el check-in en recepción. Esto evita que el personal tenga que ejecutar acciones habitación por habitación.
Hay que controlar el retardo. Si el sistema recibe tarde la información de llegada, la habitación no estará preparada. Si activa la climatización con demasiada antelación, el ahorro se reduce. La regla debe ajustarse al tamaño de la habitación, el sistema instalado y la época del año.
Fase 3. Iluminación y zonas comunes
El segundo bloque suele ser la iluminación. La combinación de sensores de presencia, horarios, regulación y DALI permite reducir horas de funcionamiento y adaptar la intensidad a cada zona.
La lógica debe distinguir entre:
- iluminación de tránsito;
- iluminación decorativa;
- iluminación de trabajo;
- iluminación de seguridad;
- iluminación vinculada a eventos o reservas.
Un pasillo puede trabajar con una intensidad reducida cuando no detecta presencia y elevarla por zonas cuando alguien se aproxima. Un salón puede permanecer en modo evento mientras exista una reserva activa. Una sala vacía no necesita mantener el mismo nivel de iluminación que durante una reunión.
La regulación debe respetar la experiencia funcional. Si el huésped percibe que la iluminación tarda en reaccionar o se apaga mientras permanece quieto, el sistema está mal configurado. La eficiencia no se consigue trasladando el problema al cliente.
Fase 4. Accesos y escenarios de habitación
El control de accesos genera datos operativos. Permite relacionar entrada, salida, limpieza, mantenimiento y ocupación.
Integrado con el PMS, puede activar una secuencia de bienvenida cuando el huésped entra. También puede informar de una salida, facilitar la reasignación de tareas de pisos o generar una alerta si se produce un acceso no previsto.
La automatización debe mantener una jerarquía clara de permisos. Recepción no necesita las mismas funciones que mantenimiento. El proveedor no debe tener acceso permanente a todas las zonas. Y una incidencia en la red no puede bloquear la apertura de habitaciones sin un procedimiento de contingencia.
Los sistemas de acceso también requieren una política de sustitución. Baterías, lectores, cerraduras y controladores deben tener ciclos de mantenimiento definidos. Un sistema que funciona durante la instalación y falla seis meses después no es una solución digital. Es una deuda operativa.
Fase 5. Escalado al edificio completo
La ampliación debe comenzar después de cerrar el piloto. Eso significa corregir programación, documentar parámetros, formar al equipo y validar la integración.
El despliegue por plantas o edificios permite:
- limitar el impacto sobre la operación;
- comparar resultados entre zonas;
- detectar problemas de cobertura;
- planificar ventanas de mantenimiento;
- distribuir la inversión;
- evitar una dependencia total de una única puesta en marcha.
La planificación debe incluir un calendario de ocupación. La instalación en temporada alta puede elevar la fricción operativa y reducir la disponibilidad de habitaciones. En un hotel abierto, el proyecto técnico debe adaptarse al negocio. No al revés.
4. Integración con PMS, mantenimiento y operaciones
La automatización hotelera falla cuando se trata como una instalación aislada. El huésped ve la temperatura y la luz. El personal ve incidencias, estados y tareas. El gestor necesita consumos, costes y rendimiento.
El PMS debe intercambiar información con el GRMS o BMS mediante una integración documentada. Los eventos más relevantes son:
- reserva confirmada;
- llegada prevista;
- check-in;
- cambio de habitación;
- extensión de estancia;
- check-out;
- habitación fuera de servicio;
- habitación bloqueada por mantenimiento;
- cambio de estado de limpieza.
No todos los eventos deben activar una acción automática. Antes hay que definir reglas. Por ejemplo, una habitación fuera de servicio puede requerir el apagado de climatización, pero no el bloqueo de una alarma técnica. Un cambio de habitación puede transferir el escenario de bienvenida, pero no necesariamente modificar todos los permisos de acceso de forma inmediata.
La automatización debe reducir trabajo, no ocultarlo
Cada escenario necesita un responsable. Si la climatización no se activa antes de una llegada, recepción debe saber si el problema corresponde al PMS, al sistema de control, a la red o al equipo físico.
Por eso conviene crear una matriz sencilla:
| Evento | Sistema que lo genera | Acción automática | Responsable si falla |
|---|---|---|---|
| Check-in | PMS | Activar escenario de bienvenida | Recepción y soporte técnico |
| Check-out | PMS | Pasar habitación a modo ahorro | Recepción y mantenimiento |
| Ventana abierta | Sensor | Reducir climatización | Mantenimiento |
| Alarma de equipo | BMS | Crear incidencia | Ingeniería o mantenimiento |
| Reserva de sala | PMS o sistema de eventos | Activar iluminación y clima | Operaciones |
| Pérdida de comunicación | Plataforma de control | Registrar alerta y aplicar modo seguro | Proveedor y sistemas |
Esta matriz evita el problema habitual de las instalaciones sin dueño. Una alerta que nadie atiende no es inteligencia. Es ruido.
Formación y adopción interna
La formación no debe limitarse a una sesión de entrega. El personal necesita instrucciones distintas según su función.
Recepción debe saber consultar estados, forzar una acción autorizada y escalar incidencias.
Mantenimiento debe entender alarmas, dispositivos, protocolos, prioridades y procedimientos de recuperación.
Pisos debe conocer los estados de habitación que afectan a limpieza, ventilación y comunicación con recepción.
Dirección debe interpretar los indicadores. No necesita programar el sistema, pero sí saber si el ahorro procede de la automatización o de una caída de ocupación.
La formación puede organizarse en sesiones breves y procedimientos de una página. La complejidad debe quedarse en la ingeniería. No en el trabajo diario.
5. Presupuesto: separar inversión técnica y coste de operación
El 68 % del sector hotelero, según estudios vinculados al ITH, prevé realizar inversiones tecnológicas de entre 5.000 y 25.000 euros para modernizar sus instalaciones. La cifra sirve como referencia de intención de inversión. No define el coste de un proyecto concreto.
El presupuesto de domótica depende del número de habitaciones, el tipo de edificio, el estado del cableado, la climatización existente, los protocolos, la obra necesaria y las integraciones.
Un presupuesto serio debe separar:
- auditoría y consultoría;
- proyecto de ingeniería;
- suministro de sensores y actuadores;
- controladores y cuadros;
- infraestructura de comunicaciones;
- licencias de software;
- integración con PMS y BMS;
- instalación;
- programación;
- pruebas;
- formación;
- mantenimiento;
- soporte y actualizaciones.
También debe identificar qué queda fuera. Una partida ambigua suele convertirse en una desviación durante la obra.
En un hotel existente, conviene comparar dos escenarios:
| Variable | Retrofit con mínima obra | Reforma con obra planificada |
|---|---|---|
| Intervención | Menor impacto sobre habitaciones | Mayor integración física |
| Cableado | Puede requerir soluciones inalámbricas o pasarelas | Más sencillo si se abren paramentos |
| Plazo | Más rápido por zonas | Más largo, ligado a la reforma |
| Coste inicial | Menor en algunos edificios | Mayor inversión de ejecución |
| Mantenimiento | Depende de baterías y cobertura | Más accesibilidad a equipos |
| Escalabilidad | Requiere validar compatibilidad | Permite diseñar una arquitectura completa |
No existe una opción universal. El criterio es el coste total de propiedad. Una instalación barata con baterías difíciles de sustituir, licencias rígidas y soporte limitado puede costar más durante su vida útil.
6. ROI, ahorro energético y CAEs
El retorno de inversión estimado para sistemas de control de climatización y termostatos inteligentes por habitación se sitúa entre uno y tres años. Es una horquilla, no una garantía.
El ROI depende de:
- consumo actual;
- precio de la energía;
- porcentaje de ocupación;
- horas de funcionamiento;
- calidad del control existente;
- coste de instalación;
- nivel de integración;
- disciplina operativa del hotel.
La fórmula debe trabajar con una línea base real. No con una estimación comercial.
Un modelo básico puede comparar:
1. consumo energético anterior;
2. consumo posterior ajustado por ocupación y condiciones;
3. ahorro económico conseguido;
4. coste de inversión;
5. coste de soporte y mantenimiento;
6. plazo de recuperación.
La ocupación es decisiva. Un hotel con muchas habitaciones vacías puede lograr un ahorro elevado al eliminar consumos sin uso. Pero un establecimiento con ocupación alta puede obtener más valor de la optimización de consignas, la detección de anomalías y la reducción de picos.
El objetivo no debe ser solo reducir la factura. También hay que medir la calidad del servicio. Si el consumo baja porque las habitaciones tardan en alcanzar la temperatura operativa, el sistema ha recortado coste trasladando fricción al huésped.
Certificados de Ahorro Energético
La instalación de automatización puede permitir la generación de Certificados de Ahorro Energético, conocidos como CAEs. La referencia indicada para estos certificados es de 1 kWh de energía final ahorrada al año por cada certificado generado.
La tramitación exige documentar la actuación y demostrar el ahorro conforme al procedimiento aplicable. Por eso la medición debe empezar antes de ejecutar el proyecto. Sin línea base, registros y evidencias técnicas, el potencial económico de los CAEs se vuelve difícil de acreditar.
El hotel debe conservar:
- inventario de equipos;
- características técnicas;
- fecha de instalación;
- programación aplicada;
- datos de consumo;
- registros de funcionamiento;
- documentación de puesta en marcha;
- evidencias de mantenimiento.
Los CAEs no deben justificar por sí solos la inversión. Pueden mejorar el retorno, pero la decisión debe sostenerse también en el ahorro energético, la reducción de incidencias y la capacidad de operar con datos.
7. Cumplimiento y hoja de ruta para 2026
Las exigencias europeas de monitorización y control térmico que entraron en vigor en 2024 elevan la presión sobre los edificios con instalaciones de cierta complejidad. Además, se ha señalado el final de 2026 como horizonte para obligaciones adicionales de automatización en determinados edificios y sistemas.
La aplicación concreta depende de las características del inmueble, la potencia instalada, el tipo de uso y el marco normativo correspondiente. No conviene convertir una fecha general en una conclusión automática para todos los hoteles.
La respuesta correcta es preparar la documentación técnica y comprobar el alcance aplicable. La auditoría debe identificar:
- qué instalaciones están monitorizadas;
- qué controles existen;
- qué datos se registran;
- si las alarmas generan una respuesta;
- quién puede modificar consignas;
- si el sistema permite analizar el rendimiento;
- qué parte de la instalación no cumple los requisitos de control previstos.
La normativa no debe abordarse como un trámite separado. Un sistema diseñado solo para cumplir puede quedarse corto en operación. La misma infraestructura debe servir para reducir consumo, detectar fallos y justificar decisiones de inversión.
8. Cómo cerrar el proyecto sin perder el control
La puesta en marcha requiere más que encender los equipos. Hay que probar cada escenario con datos reales y condiciones distintas.
La validación debe incluir:
- llegada con habitación vacía;
- check-in anticipado;
- cambio de habitación;
- check-out;
- ventana abierta durante la ocupación;
- pérdida de conexión;
- fallo de sensor;
- alarma de climatización;
- acceso de mantenimiento;
- funcionamiento manual autorizado;
- recuperación tras reinicio del sistema.
Cada prueba debe tener un resultado esperado. Si el sistema responde de forma diferente, hay que documentar la desviación y corregirla antes de ampliar.
El cierre técnico debe entregar:
- planos actualizados;
- inventario de dispositivos;
- direcciones y configuraciones;
- protocolos utilizados;
- credenciales gestionadas de forma segura;
- manuales por perfil;
- calendario de mantenimiento;
- procedimiento de contingencia;
- indicadores de seguimiento;
- condiciones de soporte.
Sin esta documentación, el hotel depende de la memoria del instalador. La dependencia aumenta el coste de cada modificación.
Los primeros 90 días después de la implantación
La fase posterior define el rendimiento real. Durante los primeros meses hay que revisar los datos con frecuencia. Los errores más habituales aparecen cuando el sistema se enfrenta a ocupación variable, cambios de turno, puertas abiertas, habitaciones fuera de servicio o modificaciones en el PMS.
El seguimiento puede organizarse en tres niveles:
Cada día
- alarmas activas;
- habitaciones sin comunicación;
- consumos anómalos;
- fallos de escenarios;
- incidencias comunicadas por recepción.
Cada semana
- consumo por habitación ocupada;
- horas de climatización;
- equipos con más alarmas;
- actuaciones manuales;
- desviaciones respecto a la línea base.
Cada mes
- ahorro energético;
- coste evitado;
- incidencias recurrentes;
- impacto sobre mantenimiento;
- evolución del ROI;
- necesidad de recalibrar reglas.
La automatización no es estática. Cambian las tarifas, la ocupación, las temporadas, los equipos y los hábitos de uso. Un sistema que no se revisa acaba aplicando reglas antiguas a un negocio distinto.
Una hoja de ruta ejecutable
Para un hotel que parte de cero, la secuencia más eficiente es esta:
1. Auditar durante las primeras semanas. Recopilar consumos, equipos, ocupación, red y limitaciones de obra.
2. Definir la línea base. Elegir indicadores que puedan compararse después.
3. Diseñar la arquitectura. Establecer GRMS, BMS, PMS, protocolos, red y responsabilidades.
4. Seleccionar un piloto. Incluir habitaciones y zonas con comportamientos diferentes.
5. Automatizar primero la climatización. Es el bloque con mayor capacidad directa de ahorro energético.
6. Integrar los eventos del PMS. Check-in, check-out, cambios de estado y fuera de servicio.
7. Añadir iluminación y accesos. Solo después de estabilizar el control climático.
8. Formar al personal. Separar procedimientos para recepción, mantenimiento, pisos y dirección.
9. Validar durante 90 días. Corregir reglas, sensores, comunicaciones y responsabilidades.
10. Escalar por zonas. Ampliar con criterios comparables y presupuesto controlado.
El presupuesto debe avanzar al mismo ritmo que la evidencia. Primero se financia el diagnóstico. Después el piloto. Luego la expansión que el piloto pueda justificar.
La métrica de cierre no es el número de dispositivos instalados. Es el rendimiento conseguido: una reducción energética medible, un sistema integrado con el PMS, menos funcionamiento sin ocupación y un ROI dentro del rango previsto de uno a tres años. Si el hotel no puede demostrar esas cuatro condiciones, todavía no ha terminado el proyecto.