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Esta es una visión personal que les comparto sobre una de las preguntas más recurrentes de nuestras vidas: ¿Quiénes somos?

La Filosofía, las ciencias, la Fe, han intentado dar su versión para responder a este interrogante ¿quiénes somos?

Algunas respuestas que obtenemos en los distintos ámbitos en los que nos desempeñamos hablan de algunos ítems que se repiten una y otra vez:

  • Somos lo que hacemos: por lo general se refiere a que nuestros actos nos reflejan, y que en cada cosa que realizamos estamos demostrando quiénes somos.
  • Somos lo que decimos: en este caso los ejemplos se refieren a aquello que pronunciamos con nuestra voz, porque en nuestra comunicación se refleja nuestra esencia.
  • Somos lo que comemos: esta afirmación se repite bastante y hace referencia a las características de nuestros alimentos, los cuales darían claves para describirnos como personas.

Sin intención de contradecir ninguna de estas teorías, quiero compartir con ustedes mi visión, para acercar otro punto de vista a esta pregunta, que nos resulta clave.

Somos lo que priorizamos:

Quiero invitarte a pensar, en este mismo momento que estás leyendo esto, si pudieras hacer lo que quisieras ¿qué harías?

Vamos a darle un marco a este ejercicio:

Te dicen en tu trabajo, en tu casa, en todas partes donde te desempeñas día a día, que vas a tener una semana libre, siete días para vos, sin necesidad de justificaciones, puedes hacer lo que quieras.

Puede ocurrir que en un primer momento pienses en realizar una actividad que tengas pendiente, puede no ser de tu trabajo, puede ser alguna salida, un curso, una reunión con familiares o amigos, o puede ser todo lo anterior.

Pero espera un momento, esas cosas que querés hacer no tienen que ser ninguna tarea, nada relacionado con la llamada “productividad” puede ser algo que te encante, y por alguna razón lo estás posponiendo.

Ahora redoblemos la apuesta: tienes una hora para vos, una hora en la que todo tipo de control desaparece, no hay nadie supervisando, nadie observando, solamente tú y tus reglas.

Y te digo una cosa más, no tienes que contarme ni a mi ni a nadie qué es lo que harías.

Entonces… sin justificación, sin control, sin necesidad, sin ninguna culpa y sin explicaciones, eso que harías, es lo que priorizas.

Como te dije mas arriba, esta es mi visión y te cuento por qué:

No siento que seamos lo que hacemos, muchas veces actuamos con condicionamientos, más de lo que quisiéramos.

Tampoco siento que seamos lo que decimos, ya que existe la posibilidad de callar algunas cosas y reemplazarlas por lo opuesto, según la situación.

De la misma manera me ocurre con lo que comemos, ya que en muchos casos no somos quienes decidimos qué comer: desde la disponibilidad de alimentos hasta las indicaciones que nos pueda dar alguien.

Pero si tuviéramos todo a nuestro favor, bajo nuestras condiciones, nuestras propias reglas sin tener que explicar o justificar nada, seríamos eso, lo que priorizamos.

Una buena manera de ejercitar tus prioridades y reconocerte es haciendo este ejercicio de preguntarte cómo serías en ese contexto.

Puedes aplicarlo a muchas cosas como:

  • ¿Cómo sería tu casa? dónde estaría vale cualquier geografía
  • ¿Qué cosas serían las más importantes de tu día? pueden ser por diversión, emprendimientos, anhelos, sueños.
  • ¿qué personas elegirías para que te rodeen en el día a día? valen todas las personas de tu mundo con o sin relación.

Te propongo que hoy te armes una lista de todo, con todos los detalles, y tenerla presente para que cada elección que hagas tenga tu esencia, y que puedas alcanzar tus prioridades.

Hernán Couste